lunes, 28 de agosto de 2006


En honor a los gatunos, con todo mi cariño

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola!
Escribo esta líneas ya desde casa. Lo añado como comentario porque aún no sé cómo acceder al blog en sí. Ya me lo indicaréis cuando podáis. Y Si es posible, ponedlo como texto principal por favor.

Todo lo que he vivido este mes de agosto me mantiene aún un poco aturdido. Ha sido un mes muy intenso, muy vivido.
Uno de estos últimos días de Costa Brava encontré un texto magnífico en un libro de Muñoz Molina. En él, el autor habla de la vuelta a casa de sus hijos tras un viaje a Nueva York: "Y ahora han regresado a la mitad de sus vidas en la que no estamos nosotros, a escenarios familiares que ahora mirarán de otro modo, porque los estarán viendo por primera vez con los ojos de quien ha ido muy lejos y vuelve modificado por la ausencia, conservando todavía muy vívidas en su memoria visual las impresiones del viaje, puntos de comparación a través de los que ahora observan con cierta distancia por primera vez los lugares usuales, la vida anterior que se quedó en suspenso el día de la marcha. Cuenta Nabokov que su mujer y él, la mañana en que iban a emprender viaje hacia América con su hijo pequeño, lo llevaron de la mano por una calle de Saint Nazaire que desembocaba en el puerto para que viera de golpe el buque en el que atravesarían el mar, para que esa imagen se impresionara perdurablemente en su memoria, como un regalo que ellos dos le dejaban para su vida futura. Qué regalo le habrá quedado a cada uno de ellos de este viaje, qué imágenes se llevarán impresas cada uno en su joven memoria, fértiles para el recuerdo consciente y también para los escenarios de los sueños futuros, para los relatos que ellos mismos transmitirán a otros a lo largo de los años, lo que han visto aquí y parecía irreal y también parece que pasó hace mucho tiempo."

Muy buena rentrée a todos.

iña