lunes, 4 de septiembre de 2006

Desde la bañera de mi Menorquín

Desde la bañera de mi Menorquín puedo ver la costa recortada y agreste coronada por un faro rayado, de azul y de blanco, brillante, ausente; alrededor del diminuto ingenio, que algún día sirvió de guía y marcó los límites de lo posible y de lo imposible, el extremo más nororiental del Imperio, hoy relegado al más absoluto abandono por los modernos sistemas de navegación, se extienden acantilados cubiertos de verde y de rojo, senderos que se distinguen vagamente desde mi posición de vigilante omnipresente.

El mar me susurra, a veces; otras me grita: no siento miedo a bordo de mi Menorquín. A lo lejos, la cala d'en Tortuga, en medio de la nada, protegida por muros de roca, testigos de mil batallas y naufragios...


(Recuerdos y ensoñaciones de un viaje balear 1)

1 comentario:

Ari dijo...

Que recuerdos de Cala Tortuga. El increible paisaje que descubrimos gracias a aquel interminable paseo de casi 1 hora, que dimos para poder llegar a ella.
A pesar de que nadie confiaba en mi, y de que perdimos a casi medio grupo en la ascensión, por asi llamarlo, a la primera cumbre, las fotos que quedaron en mi cámara y aun más, las que conservamos todos en nuestro recuerdo hacen que el paisaje de Cala Tortuga sea para mi uno de los recuerdos mas bonitos de Menorca.
Como dice tu texto era increible ver como se mezclan verde y rojo en la tierra junto con un conjunto de infinitos azules en el mar.

Me despido enamorada de las calas de Menorca