lunes, 13 de noviembre de 2006

Cabritos de la ley y el orden

Cuando aprendía a conducir, en la autoescuela (es una metáfora, porque casi no fui) me decían que un mal conductor es aquel que conduce mal. Hata aquí fácil.
También me decían que cuando uno recibe de vez en cuando alguna multa, no es buen conductor. Y esto lo ha reafirmado la DGT recientemente con su maravilloso carnet por puntos que la gente se lo salta a la torera (eso si se lo llegan a quitar a alguien).

Érase una vez unos amigos que fueron a las fiestas de un pueblo. Dejaron aparcado su coche en un descampado sin más coches alrededor. Al regresar de la fiesta se encontraron su coche, en el centro de otro medio centenar de coches que habían llegado después. El único coche con matrícula extranjera en aquel descampado era el de los amigos. Y ellos, ya no lo podían sacar porque otros indocumentados habían aparcado sus coches tan mal como ellos, aunque a su alrededor. La única diferencia entre los demás coches y el suyo, era que el coche de estos amigos tenía una multa por estar ¡MAL APARCADO!

MORALEJA: ¿Si un mal conductor es sancionado... también se sanciona a los malos multadores? Y lo más importante. Si multan a alguien por aparcar mal... ¿lo multan por mal conductor, o por mal aparcador? ¿Y si resulta que coinciden un mal aparcador y un mal multador... ? Lo más patético de todo ello es que esos amigos de la multa tuvieron que desperdiciar tiempo valiosísimo en sus vidas para pedir que retirasen la multa impuesta por el mal multador a lo que era un presunto mal aparcador... (no espereis saber como termina porque no lo contaré... de momento)

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