Creo que esta es la primera vez que me quedo solo en casa desde que estoy viviendo en Zürich. Pepe, que es ya como mi hermano mayor, y su novia María, que estará unos días con nosotros, están cogiendo un tren hacia Lucerna o hacia Berna, no lo sé, para aprovechar el sol y el buen tiempo de estos días.
Pienso que es un buen momento para hacer balance del tiempo que llevo aquí; además, me apetece escribir algo después de tantas semanas. Va a ser bueno parar unas horas; alejarme de la euforia de cada día para darme cuenta de lo que tengo y de lo que vivo.
Vivir un tiempo alejado de tu contexto te ayuda a conocerte más a ti mismo. Llegas a intuir cuáles son tus límites, dónde fallas. Entras en contacto con gente de todo el mundo, gente muy preparada que te exige que des lo máximo de ti mismo.
Es verdad que conoces a muchas personas; al principio estás muy bien con todos -te une la novedad del viaje y esa euforia de la que antes hablaba-. Luego empiezas a buscar aquellos a los que realmente te interesa conocer. Ahora mismo estoy en esa fase; estoy seguro de que aquí hay gente que dejará huella en mi paso por Zürich.
Quizá también es verdad que esta experiencia internacional no está siendo del todo auténtica por el hecho de tener a mi lado en todo momento a un amigo como Pepe. O quizá sea esta una forma de atenuar los momentos más díficiles de la vida fuera de casa y de amplificar todos los buenos. En todo caso esto también está haciendo de este viaje una experiencia más completa.
Ayer escribí mi nombre definitivamente en el buzón de la escalera. Pensar que ahora ésta es tu casa y que formas parte de esta ciudad es otro de los alicientes. Ahora eres tú el que tomas las decisiones; es de ti de quién depende principalmente que todo vaya bien, que todo siga como siempre ha ido.
Y piensas que estás haciendo algo importante. Te alegras de haber tenido la oportunidad de aprovechar todo lo que se te ha ofrecido en la universidad en Barcelona para poder llegar hasta aquí. Y te das cuenta de lo afortunado que eres de poder participar en todo esto; aunque sólo sea eso, participar.
Y ves todas las opciones que se te abren a partir de ahora. Cuando llegamos, en septiembre, dijimos que en noviembre empezaríamos a buscar prácticas en alguna empresa del grupo. Porque noviembre quedaba lejos, y teníamos un montón de semanas de por medio para vivir en Zürich.
Hoy es dos de noviembre y estoy casi en la mitad de esta primera fase del intercambio. Y hay que empezar a buscar algo para marzo o para abril. Seguramente otro destino; dentro o fuera de Europa, eso no puedo saberlo.
Todo esto continúa.
No es momento ahora de hacer balance retrospectivo del año 2007.
Sólo debo decir que ojalá hubiese imaginado en diciembre una décima parte de lo que iba a pasar.
Un abrazo
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