No es mi intención dedicarle más atención que la higiénicamente necesaria al asunto del millón de DVD electorales distribuidos ayer domingo por Convergència i Unió. Creo que, esta vez, no se me podrá exigir mayor claridad y un posicionamiento más nítido: no me ha gustado el vídeo de CiU. Y no me ha gustado por tres motivos.
En primer lugar, es muy probable que la federación nacionalista se haya arriesgado excesivamente presentando esta sorprendente iniciativa en tanto que muchos de los votantes indecisos –“átonos” los llamaba Antoni Puigverd en su columna dominical de La Vanguardia- puedan rebotarse ante la ridícula escenificación del periodo de gobierno tripartito. El mismo Puigverd, en su artículo Atención al boomerang, se preguntaba si “al convertir los motivos de la decepción en materia de regodeo no están provocando un efecto boomerang”, un efecto, y esto lo digo yo, que puede convertirse en un obstáculo en el camino de Mas hacia el ansiado Palau de la Generalitat. Y es que es además un riesgo a todas luces innecesario cuando las encuestas otorgan al partido nacionalista una amplia ventaja sobre sus rivales directos; innecesario e impropio de un partido de la talla de CiU.
En cuanto a la realización del documental debo decir que es de impecable factura; se nota que todas y cada una de las imágenes han sido cuidadosamente seleccionadas, del mismo modo que lo ha sido la música y la realización general. Este DVD tiene empaque. Se llama ConfidencialCAT. Nada más sobre este respecto. Nada más si no estuviésemos hablando de un documental político. Y es que, y aquí viene la segunda de mis objeciones a ConfidencialCAT, los responsables de esta campaña no deberían haber olvidado, y esto es aplicable a la mayoría de los responsables de las demás candidaturas, que si importante es la imagen y la forma de sus mensajes, más lo debe ser el contenido y el fondo; volvemos a la eterna reivindicación del fondo sobre la forma, reivindicación no sólo aplicable al mundo político sino extensible al resto de ámbitos. Madí y su equipo nos presentan una retahíla de imágenes y sonidos tergiversados, de verdades a medias, de golpes de efecto demagogos y combinaciones tendenciosas, de carnaza pura y dura; eso sí, bajo una excelente factura.
Y en último lugar, pero no por eso menos importante, ¿ha considerado CiU qué espacio de relaciones entre partidos deja su retrato del gobierno tripartito? Es decir, estará dispuesta la Esquerra Republicana de Carod-Rovira, artífice del tripartito, la mayor catástrofe de la época democrática para Cataluña –ConfidencialCAT dixit-, estará dispuesta, decía, a soportar e incluso a digerir el resultado de la pesada borrachera de los dirigentes nacionalistas? Y, desde el punto de vista opuesto, el sentido común –y no sólo el de Piqué- justificaría que, en caso de producirse un escenario propicio, Artur Mas prescindiese de cualquier apoyo prestado por alguno de los tres integrantes del temible tripartito. Lo demás no se entendería ¿verdad? A no ser que formase parte de los que algunos se empeñan en definir como la esencia de la democracia, esto es, la necesidad de la alianza, o lo que es lo mismo, la conquista del poder a cualquier precio.
Me temo que todo esto pueda ser motivo de otro artículo futuro. Hoy sólo quería deciros que no me ha gustado el vídeo de CiU.
En primer lugar, es muy probable que la federación nacionalista se haya arriesgado excesivamente presentando esta sorprendente iniciativa en tanto que muchos de los votantes indecisos –“átonos” los llamaba Antoni Puigverd en su columna dominical de La Vanguardia- puedan rebotarse ante la ridícula escenificación del periodo de gobierno tripartito. El mismo Puigverd, en su artículo Atención al boomerang, se preguntaba si “al convertir los motivos de la decepción en materia de regodeo no están provocando un efecto boomerang”, un efecto, y esto lo digo yo, que puede convertirse en un obstáculo en el camino de Mas hacia el ansiado Palau de la Generalitat. Y es que es además un riesgo a todas luces innecesario cuando las encuestas otorgan al partido nacionalista una amplia ventaja sobre sus rivales directos; innecesario e impropio de un partido de la talla de CiU.
En cuanto a la realización del documental debo decir que es de impecable factura; se nota que todas y cada una de las imágenes han sido cuidadosamente seleccionadas, del mismo modo que lo ha sido la música y la realización general. Este DVD tiene empaque. Se llama ConfidencialCAT. Nada más sobre este respecto. Nada más si no estuviésemos hablando de un documental político. Y es que, y aquí viene la segunda de mis objeciones a ConfidencialCAT, los responsables de esta campaña no deberían haber olvidado, y esto es aplicable a la mayoría de los responsables de las demás candidaturas, que si importante es la imagen y la forma de sus mensajes, más lo debe ser el contenido y el fondo; volvemos a la eterna reivindicación del fondo sobre la forma, reivindicación no sólo aplicable al mundo político sino extensible al resto de ámbitos. Madí y su equipo nos presentan una retahíla de imágenes y sonidos tergiversados, de verdades a medias, de golpes de efecto demagogos y combinaciones tendenciosas, de carnaza pura y dura; eso sí, bajo una excelente factura.
Y en último lugar, pero no por eso menos importante, ¿ha considerado CiU qué espacio de relaciones entre partidos deja su retrato del gobierno tripartito? Es decir, estará dispuesta la Esquerra Republicana de Carod-Rovira, artífice del tripartito, la mayor catástrofe de la época democrática para Cataluña –ConfidencialCAT dixit-, estará dispuesta, decía, a soportar e incluso a digerir el resultado de la pesada borrachera de los dirigentes nacionalistas? Y, desde el punto de vista opuesto, el sentido común –y no sólo el de Piqué- justificaría que, en caso de producirse un escenario propicio, Artur Mas prescindiese de cualquier apoyo prestado por alguno de los tres integrantes del temible tripartito. Lo demás no se entendería ¿verdad? A no ser que formase parte de los que algunos se empeñan en definir como la esencia de la democracia, esto es, la necesidad de la alianza, o lo que es lo mismo, la conquista del poder a cualquier precio.
Me temo que todo esto pueda ser motivo de otro artículo futuro. Hoy sólo quería deciros que no me ha gustado el vídeo de CiU.
1 comentario:
Cuando me enteré que CIU iba a publicar un documental, me alegré. Y no me cachondeo, sinó lo contrario. Hace tiempo que la política en España (y por inclusión, en Cataluña) está enmohecida, envejecida, apestando a muerte prematura. Lo único que en mi opinión la salvó en su día fue esa magnífica campaña: ZP (Zapatero Presidente), quizás de las mejores que han existido, por su simpleza.
Pero al ver que CIU hacía un documental, me alegré. Y no me cachondeo, era agradable ver que por fin, un partido político aprovechaba las nuevas tecnologías, esas tan excluídas de la vida política del país. Y no se si se puede llamar al audiovisual una nueva tecnología, ya que en España se implantó de hace ya mucho en los años 50'. Incluso la presentación de la campaña la hicieron con un video tridimensional, estos de CIU están lanzados.
Pero a falta de verlo, el famoso ConfidencialCat me ha sesgado la alegría. Creía que por lo menos, ya que hacían lo que pretendían, CIU iba a ser más inteligente.
Pero parece que han usado el "todo vale" una vez más, adheriéndose a las típicas tácticas Populares. Con toda la artificialidad de su candidato, del partido, y de las propuestas insanas y alocadas que cada vez más llevan ante más notarios, CIU parece haber olvidado ese eslógan electoral "sentit comú" de las últimas elecciones, del qual ahora se ha apoderado otro partido.
Sigo esperando una buena incursión de las Nuevas Tecnologías en la política que me alegre la vida.
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